Divorciada, madre y para completar: ¡hija, hermana y cuñada!


Desconcertada, con el tiempo del mundo en sus manos... y nadie a quien contarle.




jueves, 15 de marzo de 2012

Al final era Bipolar

no, la Cata no, la Cata es vieja nomás y le irriga mal; yo soy la Bipolar, según mi médico que no, no es psiquiatra, es dermatólogo -me atiende por la rosácea, bueno, antes del diagnóstico B. era rosácea, ahora parece que el asunto en la piel, tiene que ver, junto con cada uno de mis actos, decisiones, sarpullidos, indigestiones, lágrimas, puteadas, compras y la simple y persistente mala suerte, con la gran B., la de BIPOLAR.
El tipo me enchufó el diagnóstico sin anetesia, dice que la autoestima baja, tan evidente por mi estado -qué estado si hasta me teñí antes de la consulta-, no tiene nada con ver con las veces que me han dicho idiota o inútil desde que nací.
Dice que gritarle a mi hija porque si no con los auriculares puestos no me escucha no es normal, es una de los síntomas de la manía. Que si un día me levanto cantando porque decido má sí, me tomo el día para cantar aunque el  mundo sea una porquería, eso no es sensatez como yo pensaba, eso es manía, y si me levanto y decido autocompadecerme porque mi marido me fajaba y ni siquiera lo dejé yo, me dejó él -y se quedó con todo, y hablo de lo material,  no de la autoestima, que también se la quedó, pero un acto de generosidad que tuvo me dejó la culpa- eso  -el cantar- también otro síntoma de la B.
Si mis hijos no me dan bola; mi madre dice que soy la decepción de su vida; la abuela Rosario me hace acompañarla a la misa de la mañana y de la tardecita porque tengo mucho por qué rezar; la Cata se mea encima y después se me caga justo sobre el acolchado recién lavado;  si en lugar de bajar, subí de peso mientras me moría de hambre; todo eso no justifica una simple tristeza por un día, no señor, eso es depresión.
Y así, como todo es manía o depresión, estamos ante la B. y por lo tanto hay que medicar. Y me medicó.
Ahora me doy con a una pastillita blanca para no estar triste y con una anaranjada para no estar demasiado alegre.
Tengo la boca como si fuera de papel y me veo como si tuviera ictericia, porque las inofensivas pastillitas provocan efectos secundarios como boca seca, irritación, engordar, insomnio, teñido de la piel de color amarillo. Encima y para completarla,  disminuyen o más bien anulan el deseo sexual, ahora ni esa sana diversión de hacerme el coco con los galanes de las novelas de la noche mientras me imagino que es a mí a quien besan voy a tener. Me pregunto ¿ ahora me van a dar asco?
 ¿El asco a ver besarse a otros mientras una no tiene con quien besarse es depresión o manía?
 Se lo voy a preguntar al dermatólogo

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Otra vez

Otra vez en casa. Qué bueno. Me recuperé. Al final era que me había atropellado un auto, camioneta, para ser más precisa.
Listado paara navidad:
ensalada Waldorf, ensalada César, ensalada con rúcula y peras, ensalada de tomates (porque el Lucho no como cosas raras)
budín sin almendras (para mi hermana la alérgica, que como es Licenciada no cocina sólo "licencia")
matambrito relleno (porque Rosario dice que así es como si estuviera todavía al abuelo -Dios nos libre nos guarde y no lo suelte)
vitel toné (para Cata, para recordar al finadito que la amaba con locura, con locura por el vitel toné)
pollo relleno -calentito- (para mi hermano el mayor que no come nada frío)
mixtos de jamón y queso (porque los chicos no comen lo que comen los grandes, les da asco)
¿Por qué no se van todos a cagar?


---Otra vez en Navidad y el pescado sin vender
---No seas grosero Lucho. ¡Encima que hace como quince años que te hace el tuco la cargás! Ya te dije, no es por vos Bea no es por vos pero ya le dije que con el climaterio estoy engordando que el tuco y los tallarines del domingo son veneno mirá, veneno para mí. No es por vos Beas querida pero son veneno ¿Podría ser un  poco solidario no te pareece?
---Sí Marta
Y de paso dejarse de joder con el tuco "como lo hacía la abuela" que después lo repetimos hata el lunes a la tardecita cuando finalmente nos decidimos a tomarnos una hepatalgina.
---¿No lo podés hace más livianito?
---En eso pensaba.
Más liviano sería dejar de tener que levantarme a las siete de la mañana para que el tuco cocine las cuatro horas a fuego lento así todo se "concentra", como decía la Cata cuando todavía el tuco no se le había ido por la arterias hasta el cerebro.
Cata empequeñece desde hace años. Se va a chicando, yo creo que va a desaparecer. La Cata no se va a morir va a desaparecer en el aire. Mientras tanto, con el cerebro que le irriga poco (así dice la abuela Rosario), la Cata la pasa de diez ajena a la cotidianeidad y las buenas costumbres que solía tener antes de enfermarse.
A Cata le gusta ver las novelas, si tiene un buen día, si no, le gusta sacar la lengua, escaparse, putear, contar una y otra vez cómo el abuelo le pidió casamiento o cómo logró que las chicas del pueblo se secaran la henagua de abajo, porque en su época las mujeres usaban una henagua de la cintura para abajo y otra tipo vestido debajo del vestido.
Lucho tiene la teoría de que no fue el tuco lo que le frió el cerebro a Cata, sino andar de negro cuatro años cuando murió el abuelo. Es que el abuelo murió en pecado mortal y además pecando con la Cata, claro que esa historia está guadada bajo siete llaves, o eso cree la abuela Rosario, que fue la que le aconsejó que dijera que se despertó por un ronquido de él y salió a buscar al médico que vivía enfrente y cuando llegaron, corriendo, el abuelo ya estaba muerto. En fin, después de todo, las tres cuartas partes de la historia es cierta: ella salió corriendo hasta la casa de enfrente que era donde vivía el médico. Cuando llegaron el abuelo estaba muerto, y no tenía precisamente una sonrisa, porque ese asunto de que morir a mitad del coito es una muerte feliz, también es un mito.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Beatriz en terapia VIII y último

Todo pasa
¡No!¡Noooo! No no no me saquen de acá no por favor que mi familia me va a poner a hacer el pan dulce para las fiestas y mi familia es muy exigente con el pan dulce: hay que hacer con fruta y sin fruta con fruta pero sin pasas con, fruta y pasas con fruta y nueces y con frutas sin nueces; con fruta y con almendras pero sin nueces y con fruta con con nueces pero sin almendras porque mi hermana la soltera es alérgica; sólo con nueces para lo chicos porque no comen fruta, con chispitas de chocolate que es una abominación, el pan dulce con chispitas de chocolate es el Frankenstein de los panes dulces, y también hay que hace el dietético para la que está a dieta (mi cuñada, la mala; la buena no pide nada, me mira con lástima nomás y me ceba mate, hectolitros de mate) y principal: el sin azúcar para madre porque es diabética...y sí por eso no más me dejé atropellar por la camioneta, no yo, mi inconciente, ¿qué pensaron?, soy neurótica, no psicótica; no intenté suicidarme, me chocaron de hijos de puta que son, mirá que no verme a mí que tengo el culo del tamaño de un Fiat 600 y sí lo tendré grande pero rodondito y arriba. ¿Qué estoy diciendo? es por los sedantes que todavía me dan vuelta por la sangre. No doctor no no les diga que estoy totalmente recuperada que además me a mandar a hacer arrollados de carne ¡No! ¡Noooooo!

---Bea. Beaaaa
Te escucho Marta lo que no quiero es contestarte y no susurrés al oído no seas ridícula.
---¡Beiiitaaaaa!
---Hola Marta
---Beita ya estás bien, ponete contenta que en poquitos días más vas a poder hacerle el tuco de los domingos al Lucho
---Sí Marta

lunes, 14 de noviembre de 2011

Beatriz en terapia VII

Para agravarme
Ahí viene madre soplándose los mocos. Mátenme, mátenme, denme esa pastillita para dormir que le dan a la vieja que nunca duerme y no los deja coger tranquilos!!!!!!!!!!
--Nena es que estoy tan angustiada, con vos acá la casa es un lío -y está sucia-; la Cata se me escapó dos veces, Remedios se la pasa en la Iglesia rezando por la salvación de tu alma --"Será de mi cuepo, esoy viva, ¿qué dice esta mujer?"--, es que ella piensa que tu alma necesita mucho rezo; mucho. Yo le digo que rece por que te salves, que si no quién se encarga de la Cata. Yo  tengo mis achaques y ahora me lastimé le mano mirá mirá nada puedo hacer y no puedo salir al sol porque me viene el rebrote por la culebrilla de la diabetes y a tu hija quién la cría y a tu hijo quién le paga el colegio. Además tus hermanos tienen familias consolidadas, con-so-li-da-das, como Dios manda, no como vos, que ni eso hiciste. Y tu hermana... tu pobre hermana tan inteligente tan trabajadora si la humanidad o por lo menos el gobierno debería reconocerle tanto esfuerzo y dedicación. Ahora nomás enstá en el Uruguay, descansando un poquito, con el novio ese divino y rico que tiene, además fue con la suegra ¿Vos creés que eso significa copromiso?, compromiso o mejor! ¡Casamiento! ¡Haay! ¿Que me voy a poner?, no tengo nada decente; y vos, toda estropeada, vergüenza vas a dar toda llena de machucones, mejor me parece que no vas; inventamos alguna excusa y no vas. No vamos a andar mostrando magullones entre la alta sociedad; van a pensar que nos cagamos a palos . Buuuuaaaaaaaaaa. Buuuuuuuuuuaa-aaa-aaaa-aaaa-aaaa! Desde que naciste que solo me traes disgustos, es más desde antes de nacer que solo me tres disgustos. Los hijos son la luz de los ojos de sus madres No te me vayas a morir porque me muero porque todo el mundo lo sabe: no hay dolor más grande que un hijo muerto. Buuaaa!

"Gracias madre, ya me siento mejor". ¿A ver si alguien la saca antes de que despierte al que está en coma?

sábado, 12 de noviembre de 2011

Beatriz en terapia VI

Hace un rato que discuten, le discuten al médico el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico. Parece que estoy jodida nomás. No me queda muy claro porque el médico dice que no, pero mis parientes dicen que sí. Siguen llegando y hablado a los gritos en el pasillo y en la salita de espera de enfrente y en la salita del parte donde entran de a media docena mientras las enfermeras sostienen las puertas para que no entren más y el doctor retrocede espantado con las manos por delante como atajándose. Claro que todo esto me lo imagino, porque todavía no me sacan del todo la sedación, pero seguro que no exagero, es más, seguro que es peor de lo que me imagino.
   Mejor para ellos que no estén acá cuando me despierte, porque en cuanto abra los ojos me van a oír,   yo sé que nunca hablo  pero esta vez me van a escuchar.
   Silencio al fin. Debe haber terminado el horario de visitas. Escucho algo así como una tropilla de caballos pasando cerca. Deben estar yéndose. ¿Y si estoy jodida y el doctorcito de los ojos verdes miente? ¿Así que el intendente anda enredado con la secretaria de gobierno? ¡Hey! no se vayan a la otra cama que no escucho. ¡Hey!, me parece que quiero ir al baño.


La tardecita
   Debe ser la tardecita, lo sé porque a la tardecita me baja el azúcar y el alma se me instala en los pies ¡Tráiganme un chocolate! Es a la tardecita cuando se me da por acordarme de los muertos  y justo ahora me estoy acordando de papá, con sentimiento de culpa, claro que es el único sentimiento que cultivan los padres y después se esmeran para que florezca en sus retoños cristianos:
   Una debería venir al mundo con un conveniente botón de Supr. o Resete, para estos casos, pero dicen que la naturaleza es sabia así que por algo se lo habrá saltado.
¡Si no me traen un kilo chocolate o un balde de serotonina me suicido eh!. Miren que me muerdo la lengua como la chica del millón de dólaares -Hay Dios qué lindo Clint Eatswood- me muerdo y enchastro todo! ¡Miren que cuento que anoche los enfermeros lo hicieron en la silla de ruedas! 
  

Beatriz en terapia V

Hacia el mediodía
—Callate que no escucho al médico.
   Esa voz. No puede ser pero es, esa voz de tos convulsa es de la tía Marieta ¿Qué hace acá la tía Marieta? Seguro escucha detrás la puerta, no se saca la costumbre y... ¿Quién llora? Es madre, sí, esa es madre ¿Y quién la consuela? La Baby.  ¿La Baby la consuela? ¡La vecina también vino! Dios me parece que se me acelera algo; no hagás papelones mamá no llorés a los gritos haceme el favor que después tengo que volver al barrio y escuchar a la vecina que cuenta todo en el programita ese que tiene en la FM comunitaria.
   La Baby tiene un programa de radio en la FM del barrio, se llama El Vecindario y como el nombre bien lo dice, trata del vecindario: de los casamientos en el  vecindario, de los bautismos en el vecindario, de los robos en el vecindario, de las hijas adolescentes que se embarazaron en el vecindario –literalmente porque se embarazan en el terreno baldío que está al lado de la Iglesia- , de los viejos que se murieron o se están por morir en el vecindario, de los cumpleaños en el vecindario y de los cuernos en el vecindario, pero esto último lo informa sin nombres. La Baby, a lo de los cuernos,  lo informa con pistas, la mayor parte del tiempo, ambiguas, así que un rato después del programa, los vecinos nos entramos a mirar con desconfianza, sobre todo me miran con desconfianza a mí porque soy la divorciada más vieja, es decir la que tiene más años de divorciada pero más que por el divorcio, me miran con recelo porque ando sin ningún asunto con hombres desde el divorcio.  
   La palabra asunto fue idea de madre, no podría haber sido de nadie más. Mi hermano el mayor tiene esposa; mi hermano el menor tiene señora -Mabel-; mi hermana la soltera tiene pareja; yo tengo o mejor dicho, de tener, tendría un: asunto.
   Si la habré escuchado repetirlo:
—¿Todavía sin asunto vos?
—No tengo tiempo, ni ganas mamá ¡Para asuntos estoy yo!
—Lo que no tenés es forma de atraer a un tipo, mirate mirate Beatriz esos pelos.
—Hoy me tiño, hoy me tiño aunque tenga que matar a uno de los chicos o a Cata para hacerme tiempo.
—No sé qué vas a hacer vos cuando envejezcas. Mirá que se envejece rápido. Bueno vos sos morocha, a tu padre saliste morocha, hasta en eso saliste a tu padre, los morochos no avejentan tanto mirá tus tías, sin una arruga y son mayores que yo, todas, hasta la Negrita, aunque diga que yo le llevo dos años, es mentira, la Negrita es mayor, lo que pasa es que los negros no se arrugan.
—Lo Cuenca somos cruzados con indio no con negro mamá.
—Es lo mismo. Por lo menos buscate un tipo que te deje una pensión, ya que no tuviste la viveza de sacarle una a tu ex.   No tenés remedio Beatriz, siempre fuiste igual, desde que naciste mirá, te digo más,  desde que supe que estaba embarazada de vos que no hacés más que traerme disgustos.
    Madre es un sol, es por eso que llora, deben haberle dicho que no estoy tan grave como ella soñaba.

lunes, 17 de octubre de 2011

Beatriz en terapia IV

El motivo 

—Entonces doctor.
—Entonces señora...
—Mabel.
—Mabel, vaya tranquila que su hermana.
—Cuñada doctor.
No le pongas ese tono de gata Mabel que el Lucho tiene oído de tísico. Te va a matar.
—Su cuñada está acá solo para recuperarse, más por precaución que por necesidad, le diría.      
—Qué bueno doctor.
—Vaya ya va a ver que pronto la tienen en casa.
No quiero ir casa, no me quiero ir a casa doctor, déjenme otro ratito acá y bájeme el goteo así le veo los ojos verdes esos que las enfermeras dicen que tiene.
Definitivamente me siento bien, sobre todo porque yo sé perfectamente que peor estaba afuera,  porque, ahora que me acuerdo, a Sofi la habían suspendido del colegio por repartir preservativos en el patio de la escuela. A la chica se le dio por evangelizar contra el H.I.V y los embarazos indeseados.    Primero sermoneó en la costanera,  entre los eucaliptos, que es donde van todos a embarazarse sin desearlo, después en la plaza y como le sobraron, se cruzó a la escuela.    Las monjas llamaron a la policía y es de lo último que me acuerdo, así que cómo vine a parar acá no sé muy bien algo con el teléfono, con unos gritos que salían del auricular y llegaban a la vereda, me acuerdo porque la vecina vino –una vez más- a ver qué pasaba. La vecina viene a casa a ver si pasa algo al menos una vez a la semana. Decía que recuerdo algo de unos gritos desgañitados pero como los Cuenca se la pasan gritando lo de los gritos no me aporta nada, ni una pista. También me acuerdo de verme las piernas y de la perra entre las piernas, y de unos tropezones. Ya sé, fue algo que me hizo salir corriendo, y no era por la Cata, que desde que no le irriga sale y se pierde, porque yo ya no corro cuando la Cata sale aunque sepa que se va a perder, no corro porque sé que todos la conocen, la conocen el barrio y en otros barrios, la conocen los colectiveros, los ambulancieros del hospital y la policía  y, siempre me la devuelven, sana y salva y tan contenta que hasta  veces dejo la puerta sin llave para que se haga un escapadita.
Estaba en tratar de recordar cómo llegué acá, en que salí corriendo después de una llamada y en que Canela se me escapa y me sigue ladrado y cruzándoseme entre las piernas y... sí, sí, sí: escuche  la voz de alguien diciendo algo, algo  como ¡Cuidado con la…!
Y hasta ahí… cuidado con la. ¿La qué?