Divorciada, madre y para completar: ¡hija, hermana y cuñada!
Desconcertada, con el tiempo del mundo en sus manos... y nadie a quien contarle.
viernes, 5 de octubre de 2012
Cartas echadas
Con un cuatro -es casado-, un seis -la profe del taller le echó el ojo y vaya uno a saber qué más- y una zota -en fin, lo de siempre ...las ondulaciones-, me parece que en esta mano me voy al mazo.
Suerte de perro II o al cuadrado
El morocho es menor que yo y ya le echó el ojo la coordinadora del taller. Ahora que lo pienso bien, me parece que le echó el ojo y alguna otra cosa.
Suerte de perro
El morocho es casado, ella es linda joven y flaca.
A los tirones
Con la espalda dándome tirones por las suturas y la enorme novela de letra apretadita que escribió el cirujano bajo el brazo, decidí que ya era hora de volver al taller liteario. La verdad no esperaba el recibimineto de feliz cumpleaños que me dieron, tampoco esperaba que hubiea gente nueva y mucho menos que la gente nueva fuera un morocho argentino con ojos como carbones encendidos y una sonrisa de a mí también la primavera me alteró las hormonas, que mis hormonas rápidamente captaron, en fin, que el morocho me gusta. Me gusta mucho.
jueves, 4 de octubre de 2012
El cirujano plástico
El cirujano plástico resulto ser un octogenario de los más agradable, amigo de las nuevas tendencias (células madre y facebook) y resultó que también escribe. Me arrancó 8 tumorcitos diminutos del cuello, excavó para sacar tres de la espalda y después me dijo, mientras los ponía en un frasquito para anlizarlos: acá va la colección primavera verano.
Resultó que el doctor había publicado una novela y antes de que me fuera la sacó de la valijita esa en la que lleva los elementos de tortura -y belleza, porque viene a ser los mismo-, la puso sobre el escritorio como quien no quiere la cosa y me la terminó vendiendo.
El dermatólo ya me había advertido: todo te entra por tu obra social pero el cirujano seguro de alguna forma algún mango te va a sacar. No me sacó; Yo Quise.
Resultó que el doctor había publicado una novela y antes de que me fuera la sacó de la valijita esa en la que lleva los elementos de tortura -y belleza, porque viene a ser los mismo-, la puso sobre el escritorio como quien no quiere la cosa y me la terminó vendiendo.
El dermatólo ya me había advertido: todo te entra por tu obra social pero el cirujano seguro de alguna forma algún mango te va a sacar. No me sacó; Yo Quise.
La gordura todo lo estira
Junto con el agrandamiento del acopladito (culo, para los íntimos) se me venían agrandando unos tumorcitos bastante asqueros en la espoalda. Finalmente tomé coraje y partí al dermatólogo que, adespués de revisarme la espalda y decretar que había que sacar los tumorcitos, a los que bautizó no sé qué -porque no entendí- pendulares, me revisa un lunarcito rarito en la sien y lo primero que me dice es: ni una arruga tenés desgraciada (es que el dermatólogo está un poco loco y no solo te toma el pelo y te insulta mientras te atiende sino que además te cuenta anécdotas inverosímiles sobre él, sus pacientes y colegas, cosa que uno agradece la verdad porque hace más fácil sacarse la ropa y dejar a la vista las ondulaciones que el médico tiene el tacto de no andar mirando), y justo cuando yo empezaba a esbozar mi amplísima sonrisa va y agrega: por la gordura es, la gordura te estira todo.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Otra vez el fantasma del traje de baño
Primavera otra vez! Noooo! y no es que no me guste el cosquilleo que producen las hormonas primaverales, al contrario, tal incentivo sensorial me rejuvence, por dentro, porque por fuera el invierno me dejó esta imagen que ahora me devuelve el cretino del espejo ¿quién es esa señora gorda?, yo no, encima me corté el pelo así que a la cabeza redondita le sumo cara redondita y ya está: la luna en el espejo, alumbrándome un verano a la sombra, escondida en la casa para que no me vean las ondulaciones que deja al descubierto la remerita al cuerpo no me quiero imaginar las otras cuántas que no va a cubrir la malla.
Más vale que me ponga a dieta si quiero que mis hormonas es encuentren con otras hormonas rejuvenecidas y masculinas, preferentemente con barba, morochitas y sin compromiso, si no, bueno, vamos viendo, total no creo que quiera volverme a casar.
Más vale que me ponga a dieta si quiero que mis hormonas es encuentren con otras hormonas rejuvenecidas y masculinas, preferentemente con barba, morochitas y sin compromiso, si no, bueno, vamos viendo, total no creo que quiera volverme a casar.
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