Divorciada, madre y para completar: ¡hija, hermana y cuñada!
Desconcertada, con el tiempo del mundo en sus manos... y nadie a quien contarle.
sábado, 6 de octubre de 2012
Insomnio
No pude dormir, primero, por culpa de los besos de la novela de las once de la noche, no hay derecho ché, exitar así la imaginación de amas -desesperadas- de casa y a esas horas; después porque tenía hambre, es que cuando no encontré la dieta de la nutricionista decidí que me hacía la mía propia y ahora como cada tres horas -si llego- en general cada dos, como poquito así que me quedo con un hambre rabiosa; tercero porque Alejandro se me venía a la cabeza y a la entrepierna cada vez que cerraba los ojos; cuarto: porque la Cata anduvo otra vez sonámbula y meó en el pasillo. Quinto, porque se hicieron las seis y la abuela Remedios me pidió que la acompañara a la misa porque ahora se han avivado y esperan a las viejas de la misa de las siete, ocultos en la placita y les roban la limosna antes de que llegue a destino ¿estarán evitando el intermediario?
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